Exprimidor de tubo con forma de animal: adiós a desperdiciar pasta de dientes
Valoración orientativa según opiniones habituales en este tipo de producto · Precio aproximado: 3,3 €
Ese momento en el que el tubo de pasta de dientes se dobla, se abolla y aun así queda producto atrapado en el fondo que casi nunca sale: es un clásico del baño de cualquier casa. Este pequeño exprimidor con forma de animal está pensado justo para acabar con eso.
¿Qué es y para qué sirve?
Es una carcasa de plástico con forma de cara de animal (rana, cerdito, panda, tigre…) con una ranura interior en la que se introduce el extremo final del tubo. Al deslizar la pieza hacia arriba, va «enrollando» el tubo desde la base y empuja el contenido hacia la boquilla, igual que si lo estrujaras con un rodillo pero de forma controlada y sin manchar los dedos. Sirve para pasta de dientes, pero también para cremas, geles o cualquier tubo flexible similar.
Características habituales
- Diseño de animal con cara sonriente, varios colores y modelos disponibles
- Sistema de rodillo/pinza que enrolla el tubo desde la base
- Compatible con tubos de pasta de dientes estándar y con muchos tubos de cosmética
- Tamaño pequeño, se queda colgado o guardado junto al tubo sin ocupar espacio
- Apto para toda la familia, también para que los más pequeños colaboren en el baño
👍 A favor
- Aprovecha el tubo hasta el final, sin desperdiciar producto
- Nada de manos manchadas ni tubos doblados de mala manera
- Precio muy bajo y diseño simpático, también funciona como detalle para niños
- Fácil de usar, no requiere fuerza ni instrucciones
👎 A tener en cuenta
- Funciona mejor con tubos flexibles; en tubos muy rígidos o metálicos cuesta más
- Hay que colocar bien el tubo dentro de la ranura al principio para que enrolle recto
- Es un accesorio de plástico sencillo, no un dispensador automático
¿Merece la pena?
Por menos de lo que cuesta un tubo de pasta, alarga la vida útil de cada tubo que se compra y evita ese último tramo de producto que normalmente acaba en la basura. No es un gadget imprescindible, pero es de los que, una vez en el baño, cuesta imaginarse sin él.
